Tratamientos para las Quemaduras

Existen varias formas de tratar las quemaduras. Sus efectos se pueden aliviar desde con el uso de pomadas para aplicar sobre la zona quemada; hasta con la realización de injertos de piel mediante una intervención quirúrgica. El tratamiento dependerá en gran medida de la gravedad de la quemadura sufrida.

¿Cómo se determina la gravedad de una Quemadura?

De manera general, las quemaduras se pueden dividir en leves, moderadas y graves, teniendo en cuenta una serie de factores:

1. Superficie quemada: Se refiere a la cantidad de piel que ha sido afectada. Existen varios métodos para calcularlo, pero el más sencillo consiste en colocar la mano del afectado sobre la quemadura, sabiendo que la superficie de la mano del paciente corresponde al 1% de la superficie total del cuerpo.

2. Grado de la quemadura: Hace referencia a las capas de la piel que han sido afectadas, y se dividen en quemaduras de primer, segundo, tercer y cuarto grado.

3. Zonas afectadas: Existen una serie de zonas en el cuerpo consideradas especiales en las que los efectos de las quemaduras van a ser siempre importantes, debido a las consecuencias que produce. Estas zonas son la cabeza, la cara, el cuello, las axilas, los genitales, los pechos de las mujeres y los pliegues, como el codo o la rodilla.

4. Edad: Las consecuencias de las quemaduras siempre van a ser peores en niños y ancianos.

5. Enfermedades previas:Una persona con enfermedades cardíacas, renales o diabetes, por ejemplo, siempre va a tener una recuperación más difícil y su estado puede provocar que las quemaduras sean más graves.

Una vez sabido esto, podemos clasificar las quemaduras según su gravedad en:

6. Leves:Están dentro de este grupo las quemaduras que afectan solo a una parte del espesor de la piel, que no están muy extendidas (un 15% de la superficie corporal como mucho) y que no afectan a las zonas especiales. 

7. Moderadas:Son aquellas que no afectan a todas las capas de la piel pero que se han extendido un poco más (desde un 15 hasta un 25%) y que no afectan a las zonas especiales. 

También están en este grupo las que afectan a todas las capas de la piel y son de pequeña extensión (un 10% como mucho). Tampoco han de afectar a las zonas especiales.

8.Graves:Para que sean consideradas quemaduras graves, estas han de afectar a todo el espesor de la piel y ocupar más de un 25% de la superficie del cuerpo. También están en este grupo las que se han producido por electricidad, las que se dan en personas con enfermedades previas y las que afectan a las zonas especiales. Se consideran graves también aquellas en las que el quemado ha respirado humo; o en las que además de la quemadura se producen otras lesiones.

Tratamientos de las Quemaduras Leves

Las quemaduras leves son las que se dan con más frecuencia en el hogar. Su tratamiento suele hacerse de manera local, es decir, sobre la zona afectada. Se suelen emplear:

1. Lavado con agua fría: Cuando se cocinan algunos alimentos, cuando se sacan del fuego continúan cocinándose por el calor que queda ellos. En el caso de las quemaduras ocurre algo similar y, aunque alejemos la parte quemada de la fuente de calor, éste puede seguir lesionando la piel. Para evitar esto conviene poner la parte afectada bajo un chorro de agua fría o aplicar sobre la zona compresas frías. De este modo se consigue además clamar el dolor.

2. Lavar la zona con un antiséptico: Los antisépticos son sustancias que eliminan los microorganismos de la zona que pueden causar una infección. Los más empleados son la povidona yodada (Betadine, por ejemplo) y la clorhexidina. Solo deben usarse en quemaduras leves no muy extensas, ya que si se aplica sobre superficies muy amplias pueden tener efectos secundarios.

3. Uso de pomadas: Existen en el mercado una serie de pomadas que sirven para evitar las infecciones y calmar el dolor. Las más utilizadas son el Flamazine y el Silvadene. Es importante recordar que no se pueden usar al mismo tiempo que los antisépticos del punto anterior.

4. Vendajes: Las quemaduras de pequeño tamaño, a diferencia de las grandes, se pueden cubrir mediante el uso de gasas o de vendas, de manera que se protejan de la contaminación del exterior y se eviten infecciones. Debido a que la piel es muy frágil, hay que realizar los vendajes con mucho cuidado para evitar lesionar la piel que se está renovando.

5. Tratamiento de las Ampollas: Las ampollas pueden ser muy molestas, pero de manera general no deben abrirse y explotarse, ya que se aumenta el riesgo de infección. Lo ideal es cubrirlas con unas gasas o vendajes y dejar que se reabsorban por ellas mismas.

6. Antibióticos y Analgésicos: No suelen ser necesarios en las quemaduras leves salvo que ocupen una superficie corporal muy amplia. En caso de que se sospeche la existencia de una infección o sean muy dolorosas es importante acudir al médico para que las valore, aunque sean muy pequeñas. En cualquier caso, el uso de medicamentos ha de realizarse siempre bajo supervisión médica.

Tratamientos de las Quemaduras Moderadas y Graves

Por lo general este tipo de quemaduras han de tratarse en el hospital, ya que el riesgo de infección y de otras complicaciones es muy elevado y suelen requerir un control cuidadoso de las constantes vitales del paciente.

Las personas con quemaduras moderadas y graves van a necesitar la administración de líquidos y medicamentos por vía intravenosa y en ocasiones requerirán de oxígeno. Las quemaduras en sí ya no se cubren con vendajes, sino que se utilizan paños estériles para taparlas y a veces el riesgo de infección es tan alto que es necesario aislarlos en habitaciones especiales.

¿Qué son los injertos de piel y cuándo se realizan?

Cuando la quemadura ha afectado a las capas más profundas de la piel, la cicatrización de la herida es muy complicada y muchas veces se necesitan injertos para conseguir este proceso.

Un injerto es un procedimiento quirúrgico, que se realiza en un quirófano bajo anestesia general. Consiste en trasplantar piel de una región del cuerpo a otra que ha sido lesionada. Se suele realizar en las quemaduras de tercer y cuarto grado, aunque también en algunas de segundo grado. La piel se obtiene de zonas amplias del cuerpo y que generalmente se llevan cubiertas con ropa, como pueden ser los glúteos, el abdomen o la espalda.

¿Cómo Actuar ante una Quemadura?

Los primeros auxilios son una serie de medidas que aplican personas preparadas para tratar determinados golpes o afecciones que surgen de forma inmediata y sin previo aviso.

De manera general, los primeros auxilios sólo pueden aplicarse en las quemaduras de carácter leve, ya que en las que son moderadas o graves unos primeros auxilios realizados de manera incorrecta pueden poner en peligro la vida del enfermo.

Primeros Auxilios en Quemaduras Leves:

Ante una quemadura leve, es decir, de primer grado y que no ocupa mucha superficie, lo primero que se debe hacer es aplicar compresas o agua fría sobre ella para calmar el dolor y evitar que siga progresando.

Si la quemadura ha sido producida por una sustancia química, es importante lavar bien la superficie afectada. Se debe aplicar un chorro de agua fría durante unos 20 minutos, ya que mientras esa sustancia siga en la piel continuará agravando la quemadura.

Una vez lavada bien con agua fría, se aplicará una solución antiséptica, como puede ser el Betadine, o una pomada específica para las quemaduras, para evitar que se infecte y después se cubrirá con gasas o vendas. Si se han quemado los dedos de las manos o pies se vendarán por separado, nunca juntos.

Si la superficie afectada se considera amplia o la causa de la quemadura es de naturaleza química o eléctrica, es conveniente acudir al médico para que ponga un tratamiento adecuado y supervise la aparición de complicaciones. Hay que recordar que la electricidad puede producir lesiones internas muy serias aunque por fuera parezca que no hay daños.

Si al cabo de unos días aparece un aumento del dolor, fiebre o inflamación, hay que acudir al médico para su valoración, ya que pueden haber surgido complicaciones.

En el caso de que además de la quemadura aparezcan otras complicaciones, como fracturas, pérdida de consciencia o se sospeche que la víctima ha inhalado humo es importante avisar con carácter de urgencia a los servicios de emergencia para que envíen ayuda lo antes posible.

Primeros Auxilios en Quemaduras Moderadas y Graves:

Las quemaduras moderadas y graves, de segundo grado en adelante, generalmente han sido causadas por alguna exposición intensa a la causa, por lo que no es raro que se vean asociadas a situaciones como accidentes de tráfico o incendios, por ejemplo, de modo que la víctima puede haber sufrido otras lesiones además de la quemadura en sí.

Una de las complicaciones que con más frecuencia se asocia a las quemaduras de esta gravedad es la pérdida de consciencia. Ésta, puede deberse a múltiples causas, como puede ser un traumatismo, el intenso dolor o incluso un Shock producido por la pérdida de sangre y líquidos corporales.

Este tipo de situaciones son complicadas de manejar incluso para el personal más entrenado y experimentado, debido a la fragilidad del estado de la víctima, por esto es necesario tener en cuenta una serie de consideraciones y actuar con extrema cautela:

1. Apartar a la víctima del agente que provoca la quemadura:Puede ser un fuego, una sustancia química, un cable eléctrico, etc. Debemos alejar a la víctima de él, siempre y cuando esto no resulte un peligro para nosotros.

Si se diera la situación de que el fuego, por ejemplo, hubiera incendiado sus ropas, hacerle rodar sobre el suelo o cubrirlo con mantas puede ayudarlo a apagar las llamas. En el caso de que se trate de una sustancia química lo ideal sería mojar la zona afectada con abundante agua fría para evitar que la sustancia abrasiva continuara destruyendo los tejidos.

2. Pedir ayuda: Cuanto antes lleguen los servicios de emergencia, más posibilidades tendrá la víctima de recuperarse de manera satisfactoria. Es por esto que pedir rápidamente ayuda se convierte en la prioridad en estas situaciones, antes que cualquier otra actuación.

3. No retirar la ropa quemada del cuerpo: Los tejidos se pegan fuertemente sobre la piel quemada, por lo que si intentamos retirarlos sin las precauciones necesarias podríamos agravar aún más su estado.

4. En el caso de que la quemadura de segundo y tercer grado afecte a una extremidad, si es posible la elevaremos. Pero si sospechamos la existencia de un estado de Shock o cualquier otra complicación potencial, colocaremos a la víctima acostada en el suelo, con la extremidad afectada elevada si fuera el caso.

5. No manipular la zona quemada: Hay que disminuir el riesgo de infección, por lo que evitaremos cualquier contacto directo sobre la quemadura, así como aplicar cualquier pomada o tratamiento.

6. Importante:En caso de que el paciente se encuentre en estado de Shock, es decir, con síntomas como palidez, sudoración, piel fría, alteración de la consciencia, ansiedad, visión borrosa o náuseas y vómitos, lo que haremos será, con el afectado acostado, elevar sus piernas unos 30 centímetros sobre el resto del cuerpo para favorecer la circulación sanguínea y cubrirlo para evitar la pérdida de calor.

En el caso de que sospechemos que la víctima ha sufrido alguna lesión en el cuello o en la espalda no realizaremos nada de lo anterior, ya que podríamos provocar lesiones en la columna vertebral.

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